TODO LO QUE DAMOS, PRIMERO LO RECIBIMOS
- Ps. Carlos Gonzalez

- 15 nov 2025
- 2 Min. de lectura
IDEA CENTRAL:
Dios no es un mendigo que pide; es la fuente que todo provee. Cada vez que damos, simplemente devolvemos lo que Él depositó primero en nuestras manos.

TEXTO BASE: 1 Crónicas 29:14 (NTV) “Pero ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a Ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de Ti, y Te damos solo lo que Tú primero nos diste!”
REFLEXIONES
TODO EMPIEZA EN LA MANO DE DIOS
David prepara al pueblo para la construcción del templo, un proyecto que él no verá terminado, pero honra al Señor sembrando riquezas materiales y espirituales. El pueblo responde con una generosidad masiva. El ambiente está cargado de adoración, pero David no se adjudica el mérito. Reconoce que Dios no “necesita” nada de ellos; Él es la fuente. David nos recuerda algo que humilla el orgullo: lo que Dios pide, Él mismo lo provee.
LA MATEMÁTICA DEL CIELO
Charles Spurgeon lo llamaba “la matemática del cielo”: nadie puede ser más generoso que Dios. Él siempre da primero. Esta verdad derrumba la ilusión de que “yo le doy a Dios”. La realidad es la inversa: Dios me dio a mí. Yo solo le devuelvo lo Suyo. Cuando entendemos esto, desaparece la tensión de dar. No se trata de pérdida, sino de respuesta. El que da desde esta revelación no siente que se queda sin algo; sabe que cada semilla salió de la mano del mismo Dios.
DAR CON PODER NO DUELE
Cuando la iglesia comprende que Dios es la fuente, la queja se apaga. Nadie pierde cuando da a Dios, porque todos ya ganaron algo antes: provisión, gracia, vida, oportunidades. La adoración no comienza cuando entrego la ofrenda…empieza cuando reconozco quién me dio primero. Ahí, dar deja de ser obligación y se convierte en celebración. Dar con poder no duele; da gozo. Es devolver con gratitud lo que Él ya puso en nuestras manos.
FRASE CLAVE: El hombre de fe no mira su propia mano para dar, mira la mano de Dios, que ya le dio todo.
ORACIÓN:
Señor, gracias por recordarme que nada de lo que tengo nació en mí. Todo vino de tu mano generosa. Quita de mí el orgullo, la autosuficiencia y la mentira de que yo “te doy”. Enséñame a ver cada recurso como un depósito tuyo y cada acto de dar como un acto de adoración. Que mi corazón siempre reconozca tu provisión, y que mi vida sea una respuesta agradecida a tu primer amor y tu primera generosidad. Amén.
ACCIÓN PRÁCTICA:
Antes de dar tu ofrenda, detente un minuto. Mira algo que tengas — tu casa, tu trabajo, tu familia, tus habilidades, tus ingresos — y di en voz alta: “Esto vino de Dios.” Luego entrega tu ofrenda desde ese reconocimiento. No desde presión. No desde culpa. Desde gratitud consciente. Ese simple acto transforma la ofrenda en adoración.
Espero que estas reflexiones te puedan ayudar a tener una mejor perspectiva del dar, gracias por llegar hasta aquí, tu like y el compartir con otros hace que esto pueda bendecir a más personas. No seguimos leyendo pronto.










Comentarios